miércoles, 11 de agosto de 2010

Benito

Fuiste un regalo que llegó esa tarde de otoño para no desaparecer jamás. Fue tu nariz mojada junto a la mía o tus ojos negros los que rápidamente me conquistaron y te transformaron en mi tesoro. Bastaron tardes enteras acostados viendo fútbol ambos vestidos de azul para que quisiera que no te fueras nunca de mi vida. Alomejor tus siestas en mi vientre lograron que cada vez que te recuerdo mis ojos se humedezcan.

Tu baja estatura, tus pies suaves con la planta rosada, tus ojos tapados con el pelo teñido, y tu aliento de león fueron tu mejor descripción. Amigable, fuerte e idealista. Perseverante, cariñoso fueron tus mejores cualidades. Ese niño inquieto que no se apaga jamás.

Lentamente sin preeverlo, tu cuerpo quedó diminuto frente a tu grandeza. Hay veces en que la naturaleza se equivoca y nunca pudiste expresar tu coraje. Merecías piernas largas para correr sin que nadie te pusiera límites, te faltaron manos para acariciar y boca para hablar. Porque con tal energía no hay carcasa que de a basto.

Partiste de este mundo creyendo ser un niño. ¿Pero cuál es el problema? Para mí fuiste mucho más que eso; mi estrella, mi luz y mi hermano. Hasta siempre Benito. Espero que estés en otra vida sacándole sonrisas a alguien que lo necesite. Ya cumpliste tu misión, lograste ser el perro que nadie jamás olvidará.

martes, 10 de agosto de 2010

corriente de la conciencia

Creo que me saldré un poco del típico esquema de escritura que tengo por falta de tiempo y ganas para ser honesta, sin embargo no puedo dormir sin dejar de pensar una gigante contradicción. Me daré la libertad de cometer faltas de coherencia y hacer más bien corriente de la conciencia.

Nadie asume tener un verdadero problema de autoestima, aún así son contados quienes realmente se sienten cómodos física y psicológicamente. Lo podemos ver todos los días. Creo que a medida que me acerco a los 20 me he puesto más conservadora y más crítica con las actitudes de la gente de mi edad y aún más con las mías.

Más de una vez en mi vida de pingüina fui la otra sin saberlo en el debido momento, lo que provocaba finalmente llanto eterno tirada en mi cama durante toda la tarde con una inseparable barra de chocolate y mi mamá en la puerta preguntándome quién había sido el maldito desgraciado que me hizo sufrir y si bien me tocara a esta edad ese rol nuevamente, no causaría un show, pero si sería bastante penoso. Pero ¿qué pasa cuando uno está del otro lado?

Tener a más de una persona babeando por ti es la raja. Te sientes más bonita, más "codiciada" y hasta el pelo brilla más. Pero cuando llegas a la casa te das cuenta lo patética y vacía que pareces, las estupideces que eres capaz de hacer para sentirte mínimamente importante por alguien que seguro piensa en tí la mitad del tiempo de lo que tú piensas en cada uno de ellos.

Y volviendo al primer caso. ¿Y si eres una más? Llamamos a las amigas, a los ex, a las compañeras de curso y a las que te caen mal para contarles lo imbécil, perro, estúpido, patético, caliente y cerdo que es por dignarse a jugar con una. ¿Es eso jugar limpio?

Soy muy intolerante, pero me gustaría que a los veintitantos inmaduros y qué tanto exista más gente decidida a cambiar, a encontrarle el verdadero significado al Carpe Diem, que no sea vivir el día como si fuera el último de tu vida, sino vivirlo para construir un futuro sólido basado en valores de los que en alguna clase de religión deben haber enseñado. ¿De qué sirve entregar todo ahora cuando queda tanto? Nos hagamos lo que no nos gustaría que nos hicieran, amémonos todos y sobre todo respetémonos. Es mi mejor filosofía.